Por primera vez llega a México Finca Villacreces. Este carismático vino proveniente de un exclusivo pago de aproximadamente 100 hectáreas localizado en Quintanilla de Onésimo, la mejor zona de Ribera del Duero, se considera como uno de los secretos mejor guardados de Ribera del Duero, debido a que la mínima producción había sido distribuida de forma exclusiva en países como Estados Unidos, Japón e Inglaterra.
Si alguna vez ha soñado con probar un viñedo, si… un viñedo, esta es una muy buena oportunidad, ya que muy pocas veces encontramos vinos que realmente sean reflejo del “terroir”, es decir, del suelo y microclima particular que los vio nacer. Finca Villacreces es un vino de un exclusivo pago, delimitado por el río Duero al norte, la mítica bodega de Vega Sicilia al oeste y la carretera nacional 122 (Peñafiel-Vallalodid) al sur. Sus suelos van cambiando de arcillosos y arenosos en las parcelas cercanas a la carretera, a pedregosos con cuarzo y canto rodado conforme nos acercamos a la orilla del Duero. Esta diversidad de suelos y un peculiar microclima dan como resultado un vino de gran elegancia, complejidad y personalidad.
Este viñedo tan peculiar lo tiene todo; un terreno delimitado por su variedad suelos, vides seleccionadas en porcentajes definidos para formar cada parcela, bodega de elaboración y crianza dentro del viñedo, casa de verano, bosques de pinos piñoneros protegidos por el gobierno y ribera propios.
Existen documentos que certifican que las primeras cepas de la finca se plantaron en el siglo XIII bajo la influencia del Císter y fue en los años 70 cuando se comenzaron a replantar 43 de las 100 hectáreas de la propiedad.
Para esta replantación se emplearon 3 variedades de uva, provenientes de clones especialmente seleccionados, en las siguientes proporciones: 75 % Tinto fino, 15% Merlot y 10% Cabernet Sauvignon y estos porcentajes se mantienen en la elaboración final del vino, después de una minuciosa selección de racimos. La edad media del viñedo sobrepasa los doce años.
Finca Villacreces surge así como un vino de un único viñedo, al mejor estilo de un “Château” francés, es decir que producen vinos de sus propias viñas, donde se combinan las técnicas artesanales de elaboración, con la tecnología punta en la fermentación y envejecimiento en las mejores barricas de roble francés de Allier. Es un vino de gran complejidad y enigmática evolución con aromas ahumados, notas de café y chocolate, recuerdos de jaleas de frutillas rojas y especias dulces.
Nebro, su vino más especial, se produce únicamente en los mejores años, cuando la climatología favorece de manera importante la maduración de las vides, y se elabora igualmente de un viñedo único con una media de 70 años y con una producción muy limitada de apenas 1500 botellas aproximadamente. Si logra encontrarlo, no pierda la oportunidad de probarlo.
Ambos son vinos de larga evolución que pueden vivir en buenas condiciones más de 10 años, por lo que si piensa consumirlos jóvenes vale la pena trasvasarlos y sentir los cambios que van experimentando con la oxigenación.
Algunas calificaciones:
Finca Villacreces 1995: 94 puntos Robert Parker
Finca Villacreces 1996: 91 puntos Wine Spectator
Finca Villacreces 1999: 90 puntos Robert Parker
Nebro 1999: 95 puntos Robert Parker
Finca Villacreces 2000: 91 puntos Robert Parker