Estando con unos amigos se discutía, sobre los cinco sentidos y el vino, y si de verdad podemos usarlos todos para evaluar un vino.
Es evidente que el gusto, vista y olfato los utilizamos y hasta el tacto también, ya que a través de la boca y la lengua podemos notar la densidad. Pero, qué hay del oído.
Es por esto que me vino a la memoria algo que leí hace un tiempo en un pequeño libro de Pamela Vandyke.
Se dice que había una gran fiesta en el Monte Olimpo. El anfitrión desde luego era Dionisio el dios griego del vino, y los invitados eran los cinco sentidos.
El Tacto, feliz, comprobaba la gran variedad de vinos; el Gusto bailaba de alegría con las delicias que el sommelier de Dionisio sacaba a degustar, qué explosión de sabores tan maravillosos, comentaba. La Vista feliz disfrutaba de un arco iris de diferentes tonos de colores y matices.
El Olfato pensaba que tanta felicidad no era posible, la diversidad era tan extensa (sobretodo si vemos las increíbles descripciones que ahora los expertos hacen de los vinos "ligero deje de chocolate amargo 90% de cacao tostado fino y retrogusto a regaliz molido en molcajete de Huichapan").
Sin embargo, el Oído, en una esquina, triste, no parecía disfrutar la fiesta, por lo que Dionisio, como buen anfitrión, le preguntó que le pasaba: "Es que estoy muy limitado cuando se disfruta un vino", respondió.
-¿Acaso no disfrutas el burbujear de las cubas cuando comienza la fermentación o el sonido del corcho al abrir un Cava?
-Si pero los otros están presentes un todos los momentos de la fiesta.
En ese momento Dionisio levantó la copa y la junto con la del Oído, y entre los invitados se empezó a escuchar: Salud, "cling"; Cheers, "clang", Prost, "clung".
Dionisio le explicó: "Esta será la forma de festejar entre amigos el abrir un buen vino y se podrá efectuar con todas las copas, igual suenan las bellas de cristal como las de bronce, o de cualquier otro material".
Así, amigos, termina una historia de cómo pudo haber comenzado la costumbre del brindis. Por lo que sólo me queda pedirles que hagan feliz al sentido del oído.